Thursday, September 27, 2007

'HAVANA' TOO AMBIGUOUS

From: The Cincinnati Post (Cincinnati, OH)

Date: September 27, 2002

Author: Stein, Jerry

Byline: Jerry Stein Post staff reporter

Playwright Eduardo Machado challenges Thomas Wolfe's admonition that 'you can't go home again' in his play 'Havana Is Waiting.' But the journey home for Machado's character Federico is a painful one.

Machado's autobiographical play, which opened Thursday night at the Cincinnati Playhouse in the Park, is set in 1999 when Elian Gonzalez washed ashore in Miami. It is this year when Federico (Chaz Mena), after great indecisiveness, decides to return to Cuba with a friend Fred (Paolo Andino). He has been away 38 years.

Federico and his brother were among the 14,000 children who were spirited away from Cuba in a secret operation known as the Peter Pan flights between 1960 and 1962.

Once back in Cuba , Federico's head is a jungle of emotions. There is guilt about leaving Cuba even though Federico as a nine-year-old didn't have much to say about being put on a plane for the U.S.

Conversely, Federico also initially finds joy in the completeness he feels being back in his native country. He describes it as having 'new pupils.'

Performed on set designer Riccardo Hernandez's simple set that features a large cut-out map of Cuba on a blue stage floor, the play is ultimately too ambitious. Ron Martin must have felt like he had a theatrical tiger by the tail while directing this play.

'Havana' contains a plethora of themes and psychological complexities. But Martin mostly succeeds in maintaining clarity amid the crashing of all the ideas. But emotionally many scenes go over the top.

Not only does the play deal with Federico's trauma, but there is a whole secondary theme of his relationship with Fred. Meanwhile, Machado finds time to delve into the love-resentment of Federico's driver Ernesto (Antonio Edwards Suarez) and the whole world political climate.

If the multiplicity of concerns is at times difficult and emotionally exhausting to wrap the mind around, director Daniels' actors certainly give dimension to their characters' anxieties. Mena makes Federico and engaging, unpredictable man who takes Valium to control his warring emotions.

Andino's portrayal of Fred and his journey into self registers both the fear and courage of such a psychological trip.

'Havana Is Waiting' makes you wait and wait for dramatic movements. But when they come, it is difficult not to respond to a most admirable investigation into one man's conscience even though the play is too conscientious in revealing it.

HAVANA IS WAITING, Thursday night at the Cincinnati Playhouse in the Park, Eden Park, Mount Adams. Playdates: Tuesdays-Sundays through Oct. 20. Tickets: $37-$45.(513) 421-3888

Friday, June 22, 2007

Monólogo en inglés del pensamiento martiano

FRIDAY, JUNE 22, 2007
El Nuevo Herald, June 14 Interview
June 14, 2007


SARAH MORENO El Nuevo Herald El escenario es el Club Cherokee en el histórico hotel El Pasaje de Tampa, los sentimientos son la duda y la resolución, y el personaje es José Martí.
Esta noche en el Wertheim Performing Arts Center, de FIU, el actor cubanoamericano Chaz Mena recreará en su monólogo en inglés 'Charla', a Chat with José Martí, la madrugada del 25 de noviembre de 1891 en que Martí llegó a Tampa invitado por los tabaqueros para ofrecer un discurso en memoria de los ocho estudiantes de medicina fusilados por el gobierno colonial español.
El monólogo de Mena llena el vacío que los historiadores no alcanzan a cubrir: esas horas de Martí en solitario, en su habitación, después de una noche de emociones, en que fue recibido por decenas de simpatizantes, bajo una lluvia torrencial, en que departió hasta altas horas con "los pinos nuevos", los jóvenes de la comunidad cubana tampeña. Al día siguiente pronunciará su histórico discurso, tendrá el primer encuentro oficial con hombres y mujeres clave para su proyecto independentista.
"Van a ver a un hombre angustiado, preocupado, batallando. Tiene dudas porque se pregunta cuál es su función política, qué representa para esos tampeños. Está asombrado de la manera en que lo han tratado, del obsequio que le dieron --una pluma y un tintero de oro--. También sabe que estas personas esperan algo de él y debe responder. Siente que tiene un compromiso", dice Mena, que a los 6 años de edad conoció por primera vez una biografía de Martí ilustrada con fotos, gracias a su abuelo, un gran martiano y masón, que nació en 1902, el año de fundación de la República de Cuba.
"Mis padres dejaron todo para venir a este país, por unos ideales que se funden con la idea martiana", dice Mena, que nació en Nueva York y se crió en Miami.
En tertulias familiares en la puerta de su casa de la 27 avenida miamense, entre tazas de café y anécdotas repetidas, que se volvían a contar con la fruición del primer día, presenció Mena esa forma de teatro popular, la historia que se "actúa" de boca en boca, que definió su vocación.
En 1995, Martí fue compañía en el duro invierno ruso del actor, cuando luego de graduarse de una maestría en artes del Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, fue a estudiar un postgrado de actuación en la prestigiosa Moscow Arts Theatre, fundada por Stanislavsky y Nemirovich-Danchenko. De una edición en español de la Poesía completa de Martí, repetía: "Verso, nos hablan de un dios/adonde van los difuntos/verso, o nos condenan juntos/, o nos salvamos los dos".
"Cuando los leía, sentía que no estaba solo, que estaba conectado con mi cultura, porque una de las flores más bellas de mi cultura son los versos de Martí, una reacción a la intolerancia, a la crueldad, a la apatía sobre todo", dice Mena, que siente que el texto martiano cambia con cada lector, y que a él, que se define como "hijo de la diáspora", lo ha llevado a un mayor entendimiento de su identidad.
El epistolario de Martí es una de las fuentes para su monólogo. "A través de las cartas se conoce al hombre", dice. También lo sedujo la obra de investigadores como Enrico Mario Santí --"que dice que debemos pensar a través de Martí, y no sobre él"-, y la de Carlos Ripoll, de este último en especial la noveleta Julián Pérez, que sitúa a Martí en la Cuba de los años 70.
El reto de Mena en esta "Charla" con Martí, que también establece un diálogo con el público, fue cumplir con uno de los requisitos de la organización patrocinadora, Florida Humanities Council, que establece en sus parámetros que se ofrezcan datos biográficos del personaje.
"Hay que hablar del personaje y encarnarlo. Desde el punto de vista artístico eso es difícil, porque, quién va a hablar de sí mismo sin tener una razón".
En la obra, salpicada con textos martianos traducidos al inglés por Mena, se cuentan los amores de Martí, su testimonio de la esclavitud, el dolor por la separación de su hijo, los encontronazos con su padre, su experiencia en el presidio político y las lecciones que recibió de su maestro Mendive.
"No puedo ser tan pretencioso de intentar alcanzar la psicología de Martí, pero sí tengo derecho a usar mi imaginación como actor, para ver cómo actuaría en su situación", explica Mena, que tiene experiencia representando personajes famosos en Picasso at the Lapin Agile, y a Lord Byron, en Bloody Poetry.
"Hay que ir más allá de las nociones preconcebidas. No actuar como un gran hombre", opina Mena.
Y este acercamiento hubiera complacido a Martí que, con humildad, pudo dedicar casi toda la víspera de un día importantísimo en su misión de libertador, a hablar con los hombres, de cualquier raza y credo, que le permitirían hacer realidad su empresa. ¤
smoreno@herald.com
'Charla', a Chat with José Martí', presentado por el Cuban Research Institute, hoy a las 7:30 p.m., en el Wertheim Performing Arts Center, en 11200 SW 8 St. Entrada gratis.

Saturday, June 2, 2007

José Martí en escena

Diario Las Americas Publicado el 06-02-2007


La obra “Charla” a chat with José Martí” escrita e interpretada por el dramaturgo Chaz Mena se presenta desde el 14 de junio en el Wertheim Performing Arts Center de FIU
Por Ena CurnowDIARIO LAS AMÉRICAS

Habla con fogosidad y encanto al auditorio, se para firme, tiene la frente amplia y el bigote espeso, la mirada brillante y profunda, viste todo de negro (con su inseparable levita) y transpira por cada poro de su cuerpo un amor infinito por Cuba, un patriotismo rayano en el delirio…

“Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella”…
Pero no es José Martí el que está en escena es el actor Chaz Mena que lo interpreta en la obra de su autoría “Charla” a chat with José Martí”, que se presenta a partir de este 14 de junio en el Wertheim Performing Arts Center de FIU (11200 SW 8th St. Miami. (Telf 305-348-1991) bajo el auspicio del Cuban Research Institute (CRI), Departamento de Teatro y Danza. La pieza hace su debut en grande en Miami luego de cortas presentaciones en Ocala, Tampa, Ibor City, Nueva York.

“He escogido ese instante porque a partir de entonces la vida y trayectoria de Martí dan un vuelco absoluto. Hacía sólo unos años, él se había alejado del movimiento por disparidades con Máximo Gómez (le había dicho al Generalísimo que un pueblo no se funda como se manda un campamento). Muchos exiliados no le creían, no lo veían como un líder. Sin embargo, pocos meses después emerge como el delegado del Partido Revolucionario Cubano, que toma las riendas de la guerra en Cuba”, explica Chaz, curiosamente encarnando fuera de las tablas al mismísimo Apóstol, con igual fuerza en la palabra y la emoción contenida en el pecho… y hasta en los gestos. Chaz sabe que Martí no separa la ética de la estética y que él como nadie conoció “que es de actor usar el cuerpo plásticamente”.

Chaz nació en Nueva York; sus padres, cubanos, emigraron a la gran ciudad en 1961, cuando el comunismo se adueñó de la Isla, pero fue su abuelo Manuel Andrés Gutiérrez quien le inculcó las ideas martianas desde el momento que le regaló su primer libro, “La Edad de Oro”, dedicándoselo con estas palabras: “Para un niño cubano en Nueva York”.

El actor y escritor estudió Literatura Inglesa en Barry University –la familia se mudó para Miami cuando él tenía unos seis años - se graduó de arte dramático en Carnegie-Mellon University y en Wynn Handeman, en New York, luego se ganó una beca para estudiar en la Escuela de Arte de Moscú. La obra que presenta, sin embargo, es el fruto de años de estudios sobre la figura cimera del pensamiento político cubano. Hoy en día quizás él sea uno de los que más conoce la sicología de José Martí. Pero reconoce: “No hago la obra como un experto sobre
Martí sino como amante de su obra”.
Aparte de Chaz, el público, quien al final de la obra interactúa, haciéndole preguntas sobre el momento que recrea, la obra cuenta con el complemento valiosísimo de la música original compuesta por Andy Guthrie, convertido en cubano desde el momento que conoció a Chaz. (www.andyguthrie.com)

“La importancia de esta obra es que el público adquiera un conocimiento primario de Martí. Que la comunidad anglo se asome a su pensamiento y se motive a estudiar su pensamiento”, comenta el dramaturgo en cuanto al objetivo de la puesta en escena. En cuanto al exilio –su leitmotiv- “que aprenda de la emigración del siglo XIX, que tuvo características semejantes a las suyas y supo unirse para salvar sus diferencias y alcanzar así la independencia de Cuba”.

Chaz Mena termina este domingo la obra “The boy from Rusia” que presenta en el Actor’s Playhouse en Coral Gables y tiene un extenso currículo en la actuación, tanto en el teatro como en la televisión. Recientemente apareció en “Morder of Isaac” e hizo la última temporada de “Anna in the Tropics”, nominada para el Tony-award. También actuó en la obra nominada dos veces al prestigioso premio ACE: “Sisters and a Piano” y su versión musical “Bright Lights Big City”. Otra de sus magníficas actuaciones estuvo en la Casa de Bernarda Alba, de Lorca, presentada con éxito rotundo Nueva York. (Ver www.chazmena.com)

Friday, June 1, 2007

Another Write-up in Spanish, Diaro Las Americas

Diario Las Americas Publicado el 06-07-2007
Presentarán en FIU Charla con José Martí
El Instituto de Investigaciones Cubanas, el Departamento de Teatro y Danza, y el “Honors College” de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) presentarán “Charla, A Chat with José Martí,” el jueves14 de junio a las 7:30 p.m en el Wertheim Performing Arts Center, 11200 S.W. 8 Street. El evento es gratis y abierto al público.
Un monólogo con música de fondo inspirado por las obras de José Martí, “Charla…” fue escrito y es actuado por Chaz Mena para el “Road Scholars Program” del “Florida Humanities Council.” En palabras de Damián Fernández, director del CRI, “a través de este monólogo, Mena demuestra que José Martí es una figura vigente.” Martí le habla directamente a la audiencia, ensayando con ellos un discurso que debe ofrecer a los exiliados cubanos la noche siguiente en Tampa, Florida, en 1891. Lo político se torna personal, cuando vamos aprendiendo sobre Martí, el hombre. Su infancia, sus estudios, sus escritos y sus amores se entrelazan a medida que el líder cubano reflexiona sobre el curso a tomar en su primer encuentro con el exilio cubano en la Florida. Martí debe inspirar a su pueblo, que en esos momentos disfruta de una vida pacífica y lucrativa en la Florida, para que lo arriesgue todo en un esfuerzo final por liberar su país. Deben aspirar a lo más alto, una Cuba libre.
“Es una ocasión magnífica para que los jóvenes cubanoamericanos conozcan más sobre Martí,” comentó Uva de Aragón, subdirectora del CRI.
Nacido en Miami pero actualmente residente de Nueva York, Chaz Mena actuó recientemente en el estreno mundial de la obra de Susie Westphal, “The Boy from Russia”, en el Actor´s Playhouse de Coral Gables. Otras actuaciones recientes incluyen la premier en Estados Unidos de “Murder of Isaac” del dramaturgo más sobresaliente de Israel, Motti Lerner, en Centerstage en Baltimore. En 2006 fue parte del elenco de la obra ganadora de un premio Tony, “Anna in the Tropics” de Nilo Cruz, representada en el Arena Stage de Washington, D.C.
Después de la presentación, que será en inglés, habrá una recepción, con cócteles cortesía de Bacardí, U.S.A., Inc. Puede aparcarse en el Blue Parking Garage. Para RSVP o para más información, llamar al (305) 348-1991.

Monday, October 11, 2004

Burning Passion; Reading Aloud Is Incendiary in 'Anna'.

Byline: Jayne Blanchard, THE WASHINGTON TIMES Amazing what seems risque these days.

With expanses of bare flesh - everywhere from prime-time to the playground - the human body has become a bit of a snore. On the other hand, a cigar...now that's sexy. The warm, tobacco-colored cylinder lolling in the mouth, the blue smoke-rings rising languidly to the skies, the scent redolent of everything from island spices to the earth just before it rains - the cigar beats the centerfold hands-down in what is forbidden, taboo. The cigar, in fact, is much more than a smoke in Nilo Cruz's voluptuous, Pulitzer Prize-winning play (never thought you'd see "voluptuous" and "Pulitzer" in one sentence, did you?), "Anna in the Tropics," about the startling effect words have on a group of Cuban-American cigar factory workers in Florida in the 1920s. Mr. Cruz's play is an orgy of language. Not only are there salient passages from the gulag bodice-ripper "Anna Karenina," but his descriptions are enough to propel you into a cold shower. This is a play where metaphors accrete like the finest silk lingerie - layer upon layer of words that well in the mind like kisses. How can you not love a writer who comes up with lines like "I have the heart of a seal and when I get excited it wants to swim out of my chest"? Sometimes the prose gets purplish, but for the most part, you just lie back and think of Cuba. The play's catalyst is Juan Julian (the princely Jason Manuel Olazabal), the plant's new "lector," someone who, in the Cuban tradition, read aloud to the workers as they bunched tobacco and rolled cigars. In the play, Juan Julian is a courtly man who chooses "Anna Karenina" as his first effort, unaware of how this book will ignite passions both grand and violent in the men and women. In the women, naturally, Juan Julian arouses passion, particularly in the disenchanted housewife Conchita (Yetta Gottesman), whose husband Palomo (Felix Solis), has taken a lover. She finds, in the words of Tolstoy, "a new way of loving" in the arms of Juan, which also fans the flames of her husband's desire for her. Once an unhappy frau in an apron, Conchita's reawakened sexuality - and new Clara Bow hair - turn her into a modern woman, one who controls both her spouse and her lover with sensual ease and dominance. Her assignations with Juan are scorching with the lust of the new; while her scenes with Palomo are more complex sexually. These are people who know each other too well when trying to recapture the mystery and strangeness of lovemaking. Juan's presence also beguiles the young, impressionable Marela (Michele Vazquez), who drifts in a world of movie star photos and literary fantasies as gauzy as the cigar smoke that floats around her at the factory. Unfortunately, this innocent is preyed upon by Cheche (Chaz Mena), the owner Santiago's (Mateo Gomez) half-brother, a corroded soul trying to push the plant into blunt modernization. Juan Julian also represents the tug between a slower, older, more savored way of life and America in the 1920s; a world of fast cars, movies, a quick smoke, and the perpetual clang of machinery. As a lector, Juan cultivates the art of listening - of letting images and words bloom in your head like small flowers. His way of life has given way to what we see today: a nation of talkers and takers who prefer to "zone out" rather than use the imagination. An enchanted quality hangs over "Anna in the Tropics," as if Mr. Cruz's language has cast a spell over the action of the play. Everyone moves as if caught in a dance, or between the pages of a book where only one person knows the ending. The actors, under the clear direction of Jo Bonney, capture this familiar, yet other-worldly realm of "Anna in the Tropics." Everything they do, every word they speak, is touched with an unhurried sensuality that never veers into the cheap or overblown. The tactile is a world in which they move freely, whether they're lifting a glass of rum, rolling a cigar, or wrapped in an embrace. And the overall sense of friskiness is not reserved for the young. Marian Licha proves to be an older woman of both dignity and abandon as Ofelia, the owner's wife, while Mr. Gomez's Santiago is a tippler and a gambler with an ingratiating vigor. "Anna in the Tropics" is a play of stirring words and emotional timbre. Its effect is like having someone read aloud to you, or savoring a good cigar. The potency of these acts is revealed slowly, carefully, and remain in the mind long after. +++++ FOUR STARS